viernes, 11 de mayo de 2012

mamá primeriza

En algún momento de mi vida se me dio por escribir, bueno no tanto como que se me dio, sólo me gustaba, y tengo años intentando retomar esta práctica. Con motivo del 10 de mayo, y como es mi primer año como mamá, pensé que sería muy buen ejercicio mental retomar la escritura, claro está que los años pasan y las situaciones de la vida van siendo diferentes, así que ahora en lugar de contar conquistas, besos, amores y desamores creo que lo de hoy será hablar de esta etapa tan maravillosa de ser mamá...
En estos 5 meses, y los nueve anteriores que también cuentan (cómo no si también los sufrí y los adoré por igual), el ser madre ha sido una experiencia única, realmente nada se compara con ese sentimiento que se va despertando a lo largo de 9 meses y que culmina en el momento en que ves por primera vez su carita.
Pero dejen platicar un poco de mi travesía en este último año de mi vida, intentaré no aburrir con mis palabras, y ustedes disculparán si lo hago, entiendan ya perdí práctica.
Yo quería un bebé, y creí que estaba lista para ello, así que comencé labor de convencimiento con mi señor marido que la verdad no sé si por darme el avión o por realmente querer, aceptó, así que comenzamos la tarea. Fue un año largo de pruebas de embarazo fallidas, creo que llegué a conocer todas las marcas que existen en el mercado y a conocer la mayoría de las farmacias de la zona, debo reconocer que ya me daba pena llegar a la misma y pedir un prueba con mi carita de niña jajaja, en fin. Cuando las pruebas se volvieron rutina junto con el resultado negativo se imaginarán mi cara de sorpresa cuando vi por fin dos tontas rayitas rojas pintas. Y como por arte de magia todos los síntomas se me vinieron juntos. Las muchas o pocas mamás que he conocido hablan de lo maravilloso que es el embarazo pero ninguna me ha dicho lo mal que se siente uno, y no estoy renegando de mi condición de mamá y de lo maravilloso que es, porque lo es, pero que mal se siente uno la verdad... de entrada tus hormonas se traen una fiesta de terror y tu no sabes ni que onda contigo y con el mundo, te peleas con todos, lloras de la nada y si pides comprensión por tu situación la gente termina tirándote de a loca y tu frustrada porque te ignoran, es horriiiiiiiiiiiiiiible. Luego llegan las náuseas y los vómitos, Dios bendito, no quieres ni salir , que tal si te mareas en la calle, y si vomitas y si te desmayas, gracias a Dios a mi no me pasó ni la una ni la otra pero sé de gente a la que sí. Y luego están los calambres; benditos calambres del demonio, sólo me dieron dos durante todo el embarazo pero en la vida había sentido cosa tan horrible, de esos calambres donde el músculo se te queda engarrotado hasta una semana. El sueño, te da un sueño tan rico y un cansancio delicioso y de pronto el maldito insomnio, a mi me daba a las 3 de la  mañana, me levantaba al baño (porque esa es otra llega un momento donde te levantas al baño como 20 mil veces jajaja) y ya no me podía dormir.
Pero que maravilla es cuando comienza a moverse, por mas que trato de buscar la forma de explicar la sensación de un pequeño cuerpo moviéndose dentro de ti, no he podido, no hay forma de compararlo con otra situación, claro que de pronto te mete cada golpe (porque pa saber si fue con la cabeza, la mano, el pie, la rodilla, las pompas, el codo) que si te andan sacando una que otra lagrimita.
Y luego viene la angustia del parto, a mi realmente me angustiaba yo creía que no me daría cuenta cuando llegara la hora de ir al hospital (y aquí se pueden reír de mi), mi mami muy linda se me quedaba viendo, me sonreía y me decía: " yo pensaba lo mismo mija, y créeme te vas a dar cuenta". Y claro que me di cuenta, es imposible no hacerlo. Comencé labor de parto a las 3 de la mañana, y mi nena se dignó nacer hasta las 3 de la tarde. Mi nena nació en un hospital del seguro social y muchas mamis amablemente me dieron un sabio consejo: " no grites porque no te harán caso". y puedo decir que aguanté estoicamente sin gritar hasta el momento en que nació (obvio grité).
Puedo decir que morí por un instante, y que mi vida comenzó en el preciso instante cuando besé su mejilla y le dije te amo...

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